Cuando Eric Peterson confió a algunos buenos amigos su intención de dedicarse a la pastelería artesanal como modo de vida, estos se sonrieron con curiosidad inquisitiva. Conocían su trabajo como artista, un pintor de murales trompe l’oeil y meticulosos paisajes urbanos. Sin embargo, lo que desconocían era que Eric quería encontrar la forma de combinar la pintura y su extensa experiencia en restauración con otras dos pasiones suyas: la pastelería y el arte floral, ni que asistía a las clases de Patricia Arribálzaga en Sitges para aprender el arte de decorar pasteles.
“Para mí es interesante ver cómo puedo aplicar mi formación y mis experiencias a la hora de elaborar pasteles. La diferencia es que, en vez de pintar rosas, las esculpo en pasta de goma, y que los efectos decorativos los aplico sobre pasteles en lugar de paredes y techos”, explica Eric. “Al mismo tiempo, me satisface mucho la posibilidad de combinar todas mis habilidades con los deseos de mis clientes, y crear a la vez algo bonito, delicoso y significativo...”.
Lo atractivo de un Cabaret Cake va más allá de su exterior. Su interior es, al mismo tiempo, pecaminosamente tentador. Ni decir cabe que para su elaboración se seleccionan y utilizan los mejores ingredientes. “Creo que si quieres usar confituras, lo más lógico es que las hagas tu mismo, o que para preparar un pastel de coco hay que empezar asando los cocos en tu propio horno. Puede sonar anticuado, pero los ingredientes frescos son la base primordial de un gran pastel”, afirma Eric.
Es precisamente esta visión de la calidad lo que distingue sus pasteles de muchos otros. Tiernas y melosas capas de sabroso pastel de increíble textura intercaladas con buttercream (glaseado de merengue suizo), batido hasta lograr una suave consistencia que se derrite en la boca. El pastel se recubre después con una pasta de azúcar llamada rolled fondant, que conserva los pasteles frescos de dos a tres días a temperatura ambiente. Este cuidadoso proceso de mezclar, desmenuzar y batir desemboca en pasteles de sabor delicioso y reconfortante, un dulce refugio del estrés que nos rodea en estos tiempos. Si le preguntas a Eric “¿por qué pasteles?”, su respuesta es sencilla: para que la vida sea más dulce.